Cuando un niño lo pierde todo, estar presentes puede cambiar su historia.
El Capítulo Venezuela nació para acompañar a niños, niñas y adolescentes afectados por la emergencia del terremoto, especialmente a quienes quedaron sin hogar, sin red de apoyo o en condición de extrema vulnerabilidad.
Hoy nuestra misión no es solo responder a la urgencia, sino acompañar procesos de esperanza, protección y futuro.
¿Por qué estamos en Venezuela?
Nuestra presencia en Venezuela comenzó como respuesta a una realidad dolorosa: muchos niños y niñas quedaron profundamente afectados por el terremoto, perdiendo su hogar, su seguridad e incluso, en algunos casos, a sus referentes familiares.
Frente a esa realidad, decidimos estar presentes desde el territorio para brindar ayuda directa, escuchar las necesidades reales y construir una respuesta que no se limite al momento de la emergencia.
Nuestra respuesta hoy
Ayuda humanitaria directa
Entregamos apoyo efectivo a niños y familias afectadas, priorizando necesidades urgentes y brindando acompañamiento desde el territorio.
Programa de apadrinamiento
Acompañamos a niños que quedaron en situación de orfandad y sin red familiar por el terremoto, brindándoles cuidado, acompañamiento y oportunidades para reconstruir su vida.
Apadrinar a un niño es permanecer permanecer
Son niños y niñas que lo perdieron todo: su hogar, a su mamá o a su papá, y toda su red de apoyo.
A través del apadrinamiento, los acompañamos con cuidado, protección y oportunidades para que puedan volver a creer.
- Alimentación y necesidades básicas
- Atención emocional y apoyo psicosocial
- Acompañamiento en educación y oportunidades
- Actividades formativas y recreativas
- Construcción de proyectos de vida y futuro
Así trabajamos
1. Recibimos el aporte
2. Identificamos la necesidad
3. Acompañamos directamente
4. Hacemos seguimiento
5. Compartimos avances y evidencias
Hoy puedes ayudar de dos maneras
Donación general
Para sostener la ayuda humanitaria y el acompañamiento a las familias.
Apadrinamiento
Para acompañar de forma más constante a un niño en situación de orfandad y vulnerabilidad por el terremoto.
Venezuela no es solo una emergencia. Es una misión de amor, presencia y futuro para niños que necesitan volver a creer.
Hoy más que nunca, les preferimos con la acción. Nosotros creemos y ayudamos a no perder la esperanza.
